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El mundo de los sellos

El encanto de los sellos

El encanto de los sellos

Empezar algo nuevo encierra siempre un mundo de posibilidades, de ilusiones, de esperanzas… Eso significa para mí el comienzo de este blog.


Desde bien pequeña, y tal vez contagiada por mi hermano, me dediqué a recortar todo sello que llegaba hasta mí a través del correo de mi casa y de mi familia. Primero llegué a tener cien, pronto se convirtieron en doscientos… Luego todas las personas que me querían se dedicaron a aumentar el número de mis "tesoros." Me gustaba observar su variedad: barcos, aviones, escenas del toreo, escudos, trajes regionales… Pero el más abundante de todos era la figura del Generalísimo, así llamaban a Franco en los Nodos que pasaban en los cines antes de la película, o en los Diarios hablados de Radio Nacional de España a las dos y media de la tarde, " el parte" obligatorio para todas las emisoras del territorio nacional.


Durante muchos años, debido a mis múltiples obligaciones, apenas pude dedicarles tiempo, sólo me dedicaba a guardar y guardar. Cada vez aumentaba más el montón. Ahora, ya jubilada, dispongo de tiempo abundante para dedicarlo a los sellos y al resto de mis aficiones. En el último viaje a Zaragoza me acerqué hasta una tienda filatélica. Al preguntarle al dueño si compraba sellos usados me dijo que sólo vendía. Probé en otro establecimiento y la contestación fue la misma. Todavía me animé a enseñarle un pequeño álbum en el que guardaba mis sellos más antiguos, que a mí me parecían un pequeño tesoro. Los miró con la rapidez propia de los entendidos y movió la cabeza. "No tienen mucho valor", me dijo. ¡Vaya! Yo que pensaba que eran buenos… "No se convertirá en millonaria con ellos, señora."


Esto de los sellos está ahora de capa caída, por culpa de una cuadrilla de golfos que embaucaron a numerosos clientes que invirtieron sus ahorros en las sociedades, Fórum Filatélico y Afinsa Bienes Tangibles.


Me dijo que la única posibilidad que tenía era acudir los domingos a la Plaza de San Francisco, donde se reunían los amigos de los sellos. No le dije nada, pero sabía que no podría desplazarme desde el pueblo por ese motivo.


Yo seguiré dedicándoles tiempo, disfrutando y aprendiendo con ellos. Tal vez encuentre a través de esta página a personas que compartan mi afición. Y hasta quizás a algunas que se interesen por alguno de mis sellos. ¡Todo es posible!